Era un 21 de diciembre, puede que para muchos de vosotros no suponiera nada, pero para mi y para muchos era especial puesto que en Barcelona habían cerrado muchos de los accesos a la ciudad, y yo, yo pensaba en si mi hija y yo podríamos llegar al concierto de Pablo, Alborán.

 

Y allí estábamos, sin problemas de trafico, ni cierres de carreteras, en el Palau Sant Jordi, deseando verte, entre nervios por nuestro primer concierto juntas en el Palau, a ver a Pablo que una vez nos había unido a madre e hija para verlo.

 

Salió nervioso, algo tenso, o al menos asi me pareció a mi.

 

Con una cazadora negra, en piel y con un detalle en blanco. Tras el griterío (yo incluida) de los que estábamos allí empezó a cantar aunque a mi me parecía que no era del todo él, serian los nervios.

 

Una pareja jóvenes chicas estaban como mi hija y yo ilusionadas. Delante de nosotras una pareja de chicos gays que no dudaron en intercambiar palabras en castellano y en inglés observando las gradas del Palau Sant Jordi que estaban llenas, era un concierto sold out el útlimo de la gira de 2018, como dijo Pablo.

 

Y se hizo la magia. Poco a poco Pablo al igual que se despojó de su cazadora de piel, para el gusto de todos y todas las que estábamos allí y quedarse con una camiseta negra a juego con su look pero en este caso con una raya en su brazo derecho en lentejuelas azul marino, Pablo, Alborán empezó a despojarse también de sus nervios y tensiones para entregarse a Barcelona.

 

“Historias que no se repiten” “Lo tenias todo planeado” eran algunas de las letras de sus canciones con las que me sentía identificada, allí entre tanta gente, una vez más tuve la conexión como en muy pocas ocasiones me ha pasado con un artista de las dimensiones de Pablo.

 

El escenario y la puesta en escena en un elegante diseño de iluminación en naranja, cada detalle contaba y Pablo y su equipo lo sabía. Era un lujo estar allí viendo aquel sono lumiere que Pablo nos había preparado.

 

Cada tema que Pablo cantaba ahora era con fuerza, con sentimiento como si acababa de vivir lo que cantaba, ponía rabia en las letras y asi nos lo transmitía.

 

La pareja de gays se abraza y yo no puedo evitar hacerles una foto de una imagen tan romántica con Pablo al fondo, cantando. Una fan se sube a hombros y desde la distancia (mientras lo graba con su mobil) le llama su atención y él, como todo un caballero y artista que es,  le tira un beso desde el escenario, imagen que queda grabada en el mobil de ella y en su recuerdo para siempre.

 

Viene el tema “Ahora” y el Palau se viene arriba, todos, absolutamente todos estamos entregados a Pablo y eso no es todo.

 

Tu refugio” en catalán! En catalán! Pablo es un crack, todos nos entregamos a él en cuerpo y alma, y lo sabe con ese gesto y más con todo lo que estamos viviendo en Cataluña en estos momentos.

 

Un “Viva la Madre que te parió” lo hace sonreir delante de todos mientras que toca el piano y todos cantamos a coro sus canciones mientras él emocionado nos escucha. Nos tiene entregados a sus letras y a él.

 

Y Pablo no para, ahora no, “Curo tus labios” con gestos para que lo entendamos y lo sigamos, y “ Tu y tu y tu y solamente tú” todos el Palau Sant Jordi canta sin pensar en nada más en lo que este pedazo de artista nos está transmitiendo. Pablo UNE.

 

El concierto llega a su fin, y tras unos 4 bises confeti, luces, toooodo su equipo en el escenario.

 

Sus últimas palabras algo como: “Disfrutar, ser felices, vida sólo hay una. Gracias Barcelona, por todo. Os quiero.”

 

Y nosotros a ti Pablo, no sabes cuanto.

 

En mi mente sigue: “Pon un Alborán en tu VIDA y te cambiará por dentro para SIEMPRE”.

 

Gracias a mi hija por acompañarme una vez más, sabes que te quiero VIDA.